
Epicondilitis (codo de tenista): tratamientos más allá del reposo
La epicondilitis o codo de tenista no es solo una inflamación: es una tendinopatía degenerativa. Por eso el reposo solo no cura, y el ejercicio excéntrico es la clave del tratamiento.
En resumen
La epicondilitis es una tendinopatía, no una inflamación pura. El ejercicio excéntrico es el tratamiento más eficaz a largo plazo; los corticoides ofrecen alivio rápido pero no resuelven el problema de fondo.
La epicondilitis lateral, conocida popularmente como «codo de tenista», es una de las causas más frecuentes de dolor en el codo en adultos. Afecta a los tendones de los músculos extensores de la muñeca en su inserción en el epicóndilo lateral (el hueso que se nota en la cara externa del codo).
A pesar de su nombre, solo el 5-10% de los afectados son tenistas. En la mayoría de casos se trata de personas que realizan trabajos manuales repetitivos, usan el ratón de ordenador durante muchas horas o practican actividades con agarres y rotaciones de muñeca.
Lo que hace especial esta lesión es que no es una inflamación pura sino una tendinopatía degenerativa: el tendón sufre microdesgarros y un proceso de degeneración del colágeno que no responde bien al reposo ni a los antiinflamatorios clásicos. Esta guía es de carácter informativo y no reemplaza la valoración de un traumatólogo de codo.
Qué es la epicondilitis lateral
Los músculos extensores del carpo (los que doblan la muñeca hacia arriba) se insertan en el epicóndilo lateral del húmero a través de un tendón común. La carga repetida o los movimientos bruscos generan microlesiones en este tendón que, cuando superan la capacidad de reparación, derivan en una tendinopatía crónica.
La histología del tejido afectado muestra degeneración angiofibroblástica: no hay un infiltrado inflamatorio clásico, sino desorganización del colágeno y un intento fallido de reparación. Esta característica explica por qué los tratamientos antiinflamatorios tienen un papel limitado en las fases crónicas.
No es solo cosa de tenistas
El nombre «codo de tenista» es engañoso. En el tenis, el saque y el revés plano con raqueta pesada o mal empuñada son los gestos de riesgo. Pero la epicondilitis afecta con igual frecuencia a trabajadores de la construcción, fontaneros, carpinteros, peluqueros y a cualquiera que pase muchas horas con el ratón de ordenador en posición forzada.
El factor común es la combinación de carga repetida con el codo extendido y la muñeca en pronación, que transmite tensión al origen de los extensores.
Síntomas
El dolor se localiza en la cara externa del codo y puede irradiar por el antebrazo. Es especialmente intenso al apretar la mano (dar un apretón, abrir un bote, agarrar una maleta) y al girar el antebrazo (destornillar, servir en tenis).
En fases avanzadas, el dolor puede aparecer también en reposo y por la noche. La fuerza de agarre se reduce y actividades tan cotidianas como levantar una taza de café o teclear pueden resultar dolorosas.
- Dolor en la cara externa del codo al apretar o girar.
- Debilidad para sujetar objetos con el brazo extendido.
- Sensibilidad al tacto sobre el epicóndilo lateral.
- Dolor al mover la muñeca contra resistencia.
Por qué el reposo solo no basta
El tendón degenera en ausencia de carga adecuada. Sin estímulo mecánico, el colágeno no se reorganiza y el tejido cicatricial queda desorganizado. El reposo alivia temporalmente el dolor, pero no resuelve la tendinopatía de fondo.
Cuando se retoma la actividad después de un período de reposo, el tendón vuelve a sobrecargarse y el dolor reaparece. Este patrón de mejoría y recaída es muy característico de la epicondilitis no tratada correctamente y lleva a muchos pacientes a una cronicidad de meses o años.
Ejercicio excéntrico: el tratamiento clave
Los ejercicios excéntricos someten al tendón a carga durante su elongación, lo que estimula la síntesis de colágeno tipo I (el colágeno funcional) y la reorganización del tejido. Están respaldados por la evidencia más sólida en el tratamiento de la epicondilitis.
El protocolo clásico consiste en flexión y extensión de muñeca con peso progresivo, con énfasis en la fase excéntrica (bajar el peso lentamente). Se realizan 3 series de 15 repeticiones, una o dos veces al día, con una progresión gradual del peso durante 6-12 semanas.
Las molestias moderadas durante el ejercicio son normales y no deben usarse como criterio para parar, siempre que el dolor no exceda un 4-5 sobre 10 y ceda en las horas siguientes.
Ondas de choque, órtesis e infiltraciones
Las ondas de choque extracorpóreas tienen buena evidencia en epicondilitis crónica (>3 meses). Estimulan la reparación tendinosa y reducen la hipersensibilidad. Son una opción útil cuando el ejercicio excéntrico por sí solo no es suficiente.
La cincha epicondílea (órtesis de descarga subepicondílea) reduce la tensión en el origen del tendón durante la actividad. Es un recurso complementario, no un tratamiento definitivo, pero puede aliviar los síntomas mientras se realiza el programa de ejercicio.
Los corticoides infiltrados en la zona dolorosa ofrecen alivio rápido, pero la evidencia muestra que sus efectos positivos no se mantienen más allá de 6-12 semanas y que a largo plazo el resultado no es mejor que el tratamiento con ejercicio. Además, las infiltraciones repetidas pueden deteriorar el tendón. El PRP tiene evidencia creciente como alternativa con perfil de seguridad mejor y efecto más duradero en casos rebeldes.
Orden de tratamiento recomendado
El abordaje más eficaz combina: ejercicio excéntrico (siempre) + modificación de la actividad causante + ondas de choque si persiste >3 meses + infiltración (PRP preferiblemente) solo si los pasos anteriores no son suficientes.
¿Cuánto tarda en curar la epicondilitis?
La epicondilitis es conocida por su lentitud de resolución. Con tratamiento correcto, la mayoría de pacientes mejoran en 3-6 meses, pero algunos casos se prolongan hasta 12-18 meses. La constancia en el programa de ejercicio es el factor más determinante.
Las recaídas son frecuentes si se vuelve a la actividad causante sin modificar la técnica o la carga. En trabajos de riesgo, adaptar el puesto (altura del ratón, agarre de herramientas) es parte fundamental de la recuperación.
Autoría
Dr. Lautaro Candioti Benassi
Traumatólogo · Medicina del deporte
Nº col. 39240
Traumatólogo especializado en medicina del deporte, lesiones de cadera y readaptación a la actividad física.
Referencias científicas
- [1]Coombes BK, Bisset L, Brooks P, Khan A, Vicenzino B. Effect of corticosteroid injection, physiotherapy, or both on clinical outcomes in patients with unilateral lateral epicondylalgia: a randomized controlled trial. JAMA, 2013. DOI: 10.1001/jama.2013.129
- [2]Bisset L, Beller E, Jull G, Brooks P, Darnell R, Vicenzino B. Mobilisation with movement and exercise, corticosteroid injection, or wait and see for tennis elbow: randomised trial. BMJ, 2006. DOI: 10.1136/bmj.38961.584653.AE
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Una parte de los casos mejora espontáneamente en 12-18 meses, pero sin tratamiento el riesgo de cronicidad y de recaída es alto. Con un programa de ejercicio excéntrico bien llevado la recuperación es más rápida y predecible.
En la mayoría de casos, sí. Hay que intentar modificar la forma de hacer las tareas que generan más dolor: cambiar el agarre, usar herramientas de mango más grueso, adaptar la posición del ratón. Si el trabajo es muy intenso y el dolor es severo, puede ser necesaria una baja temporal.
Se recomienda no superar 2-3 infiltraciones en la misma zona, con intervalos de al menos 6-8 semanas. La evidencia muestra que los corticoides repetidos debilitan el tendón y que los resultados a largo plazo son peores que con el ejercicio.
La epicondilitis (codo de tenista) afecta al epicóndilo lateral y a los extensores de muñeca. La epitrocleitis (codo de golfista) afecta al epicóndilo medial (cara interna del codo) y a los flexores de muñeca. Los síntomas son similares pero localizados en la cara opuesta del codo.
El PRP tiene evidencia positiva en epicondilitis crónica refractaria. Aporta factores de crecimiento que estimulan la reparación tendinosa y tiene un perfil de seguridad mejor que los corticoides repetidos. Se suele reservar para casos que no responden a fisioterapia y ondas de choque.
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