
Ataque de pánico: síntomas, qué hacer en el momento y cuándo pedir ayuda
Los ataques de pánico son episodios de miedo intenso con síntomas físicos muy reales: palpitaciones, falta de aire, mareo, sensación de muerte inminente. Duran minutos pero pueden ser aterradores. Aquí explicamos qué son, qué hacer durante la crisis y cuándo buscar ayuda.
En resumen
Un ataque de pánico es una respuesta de alarma del sistema nervioso disparada sin peligro real. Los síntomas físicos son muy intensos pero no peligrosos: el corazón no va a fallar, no te vas a desmayar, no te vas a volver loco. Pasan solos en 10-20 minutos. Si se repiten, conviene tratarlos para evitar que el miedo al ataque limite tu vida.
Estás en el trabajo, en el metro, o simplemente en casa, cuando de pronto el corazón se dispara, te falta el aire, sientes que te vas a desmayar o incluso que vas a morir. Dura minutos que parecen eternos. Luego pasa, pero el miedo a que vuelva a ocurrir se queda. Eso es un ataque de pánico.
Los ataques de pánico son experiencias extremadamente desagradables y a menudo llevan a urgencias: los síntomas físicos son tan intensos que muchas personas creen estar sufriendo un infarto. Sin embargo, en sí mismos no son peligrosos para la salud física. Entender qué está pasando en el cuerpo y la mente durante un ataque es el primer paso para dejar de temerlos.
Este artículo explica qué es un ataque de pánico, cómo distinguirlo de otras cosas, qué hacer en el momento y cuándo el patrón de crisis repetidas merece una valoración especializada. La información es orientativa y no sustituye una evaluación clínica.
Qué es exactamente un ataque de pánico
Un ataque de pánico es un episodio de miedo o malestar intenso que alcanza su pico en minutos y se acompaña de síntomas físicos y cognitivos característicos. El Manual Diagnóstico (DSM-5) lo define como la aparición brusca de un período de miedo intenso acompañado de al menos cuatro síntomas de la lista diagnóstica.
Lo que ocurre a nivel biológico es una activación masiva del sistema nervioso autónomo — la misma respuesta de «lucha o huida» que en una situación de peligro real, pero disparada sin un peligro real. El cerebro interpreta una amenaza (a menudo interna: una sensación corporal, un pensamiento) y activa la alarma a plena potencia. El corazón late más rápido, la respiración se acelera, los músculos se tensan. Todo está «bien hecho» para huir de un peligro — simplemente no hay peligro al que huir.
Los síntomas del ataque de pánico son muy reales. Lo que no es real es el peligro que los desencadena.
Síntomas: cómo se siente un ataque de pánico
Los síntomas aparecen de forma repentina y suelen alcanzar la máxima intensidad en menos de 10 minutos. La duración total suele ser de 10 a 20 minutos, aunque puede extenderse más.
| Síntomas físicos | Síntomas cognitivos |
|---|---|
| Palpitaciones o taquicardia | Miedo a morir o a «perder el control» |
| Sensación de falta de aire o asfixia | Sensación de irrealidad (desrealización) |
| Dolor o presión en el pecho | Sensación de estar «fuera del cuerpo» (despersonalización) |
| Mareo, inestabilidad o desmayo inminente | Miedo a «volverse loco» |
| Sudoración, temblores, escalofríos | — |
| Náuseas o molestias abdominales | — |
| Hormigueo o entumecimiento (manos, cara) | — |
| Sensación de sofoco | — |
¿Puede ser un infarto?
El dolor en el pecho y las palpitaciones de un ataque de pánico pueden ser idénticos a los de un problema cardíaco. Si es el primer episodio o tienes factores de riesgo cardiovascular, es razonable ir a urgencias para descartar causa orgánica. Una vez descartada, se aborda el origen ansioso.
Qué hacer durante un ataque de pánico
Lo más importante en el momento de una crisis es recordar que los síntomas son intensos pero no peligrosos, y que van a pasar solos. No hay nada que «se rompa» durante un ataque de pánico.
- No huir ni luchar: intentar escapar o «parar» el ataque a la fuerza suele amplificarlo. Permanecer donde estás y dejar que pase es más eficaz.
- Respiración lenta y controlada: inhala 4 segundos, aguanta 2, exhala 6 segundos. La hiperventilación (respirar muy rápido) intensifica los síntomas; ralentizar la respiración interrumpe el ciclo.
- Grounding / anclaje al presente: nombra 5 cosas que ves, 4 que puedes tocar, 3 que oyes. Esto ancla la atención al presente y reduce la espiral de pensamientos catastróficos.
- Repítete que es temporal: «Esto es un ataque de pánico. No es peligroso. Va a pasar.» El recordatorio racional no elimina los síntomas, pero reduce la segunda ola de miedo al miedo.
- No huir de la situación si es posible: la huida enseña al cerebro que esa situación es peligrosa. Quedarse (cuando es seguro hacerlo) rompe ese aprendizaje.

Un ataque aislado vs. trastorno de pánico: cuándo preocuparse
Tener un ataque de pánico aislado no implica necesariamente tener un trastorno de pánico. Muchas personas tienen una o dos crisis a lo largo de su vida sin que lleguen a un patrón. El trastorno de pánico se define por crisis recurrentes e inesperadas acompañadas de preocupación persistente por volver a tenerlas o cambios de conducta para evitarlas.
Ese miedo al miedo —la ansiedad anticipatoria— es lo que más limita la vida: llevar a que la persona evite lugares, situaciones o actividades para «prevenir» el siguiente ataque, con el resultado paradójico de que el área vital se encoge progresivamente. Tratar el trastorno de pánico antes de que la evitación se consolide mejora mucho el pronóstico.
Cómo ayudar a alguien que está teniendo un ataque de pánico
Presenciarlo asusta, y la reacción intuitiva suele ser la equivocada. Quien está en plena crisis no necesita que le convenzas de que no le pasa nada: necesita a alguien tranquilo al lado hasta que la oleada baje sola, que es lo que va a hacer en cuestión de minutos.
Lo primero es no añadir activación. Bajar la voz, hablar despacio y usar frases cortas. Las explicaciones largas no se procesan bien durante una crisis, y las preguntas encadenadas obligan a un esfuerzo que en ese momento no está disponible.
Si es la primera vez
Ante un primer episodio, con dolor en el pecho o dificultad respiratoria intensa, la recomendación es buscar valoración médica. No porque sea probable que haya un problema cardíaco, sino porque descartarlo una vez retira el «¿y si era del corazón?» que después alimenta las crisis siguientes.
Qué hacer durante la crisis
El objetivo no es cortar el ataque, que no se puede, sino acompañar mientras pasa y evitar que la persona sume miedo al miedo.
- Quédate. Marcharte a buscar ayuda deja sola a la persona en el peor momento.
- Di lo que está pasando con palabras simples: «esto es un ataque de pánico, va a pasar, estoy aquí».
- Propón salir a un sitio con menos gente si estáis en un lugar concurrido, pero sin forzar si prefiere no moverse.
- Respira tú de forma lenta y visible para que pueda seguirte, en vez de darle instrucciones de respiración.
- Pregunta antes de tocar. A unas personas les calma el contacto y a otras les agobia.
Qué evitar
Casi todo lo que se hace por instinto empeora el episodio o la vez siguiente.
- «Cálmate» y «no es nada»: invalidan lo que siente y añaden frustración.
- Discutir sobre si hay peligro real: durante la crisis no es un debate que se pueda ganar.
- Meter prisa: «¿ya estás mejor?» reinicia el reloj y la comprobación.
- Hacer siempre de rescatador: si cada crisis se resuelve porque alguien la saca de allí, se refuerza la evitación.
Después, cuando ya ha pasado
Este rato importa más de lo que parece, porque es donde se decide si habrá tratamiento o solo evitación.
- Dale tiempo antes de hablar del tema: el agotamiento posterior es real.
- Evita convertirlo en el asunto central del día siguiente.
- Si se repiten, ofrece un paso concreto: pedir la cita, acompañarle.
- No organices la vida familiar alrededor de evitar los sitios donde ocurrió.
¿Te pueden ingresar por un ataque de ansiedad?
La respuesta corta es no, prácticamente nunca. Un ataque de pánico aislado no es motivo de ingreso hospitalario. Ir a urgencias durante una crisis es frecuente y razonable, sobre todo la primera vez, pero lo habitual es que te valoren, comprueben que el corazón y la respiración están bien y te den el alta el mismo día.
Lo decimos así de claro porque el miedo al ingreso es en sí mismo un motivo por el que mucha gente evita pedir ayuda, y esa evitación es justo lo que consolida el problema. En la práctica clínica, el paso por urgencias por una crisis de pánico termina en observación de unas horas y derivación ambulatoria.
Lo que sí ocurre a menudo es que se repita la visita a urgencias. Es un patrón conocido: la persona vuelve tres o cuatro veces con el mismo cuadro, siempre con pruebas normales. Ese patrón, por sí solo, ya es motivo suficiente para una valoración psiquiátrica programada, y es el momento en que conviene salir del circuito de urgencias.
| Fase | Qué se hace | Resultado habitual |
|---|---|---|
| Triaje | Constantes, saturación, tensión arterial | Constantes alteradas por la propia crisis, sin gravedad |
| Valoración médica | Electrocardiograma y exploración; analítica según el caso | Pruebas normales en la gran mayoría |
| Manejo del episodio | Ambiente tranquilo, control respiratorio, ansiolítico puntual si hace falta | La crisis cede en menos de una hora |
| Alta | Informe y recomendación de seguimiento | Alta el mismo día, con derivación ambulatoria |
Cuándo sí se plantea un ingreso
El ingreso no se decide por la intensidad del ataque, sino por el contexto que lo rodea. Se valora en situaciones como estas:
- Riesgo de suicidio o ideas de hacerse daño en la valoración.
- Duda diagnóstica que requiere observación o pruebas que no se pueden hacer de forma ambulatoria.
- Consumo de sustancias o abstinencia que complica el cuadro.
- Otra patología psiquiátrica descompensada de base.
- Situación de desamparo que impide el seguimiento ambulatorio.
Diferencia entre ataque de pánico y crisis de ansiedad
Los términos se usan de forma intercambiable en el lenguaje cotidiano, pero tienen matices clínicos. El ataque de pánico es específico: aparición súbita, alcanza el pico en minutos, síntomas físicos intensos definidos por criterios diagnósticos.
La crisis de ansiedad es un término más amplio y menos preciso clínicamente: suele referirse a un aumento de ansiedad relacionado con un desencadenante identificable (una situación estresante, una preocupación). Es generalmente más gradual y puede durar más tiempo. En la práctica, ambas pueden coexistir en la misma persona.
Tratamiento del trastorno de pánico
El tratamiento de primera línea para el trastorno de pánico combina psicoterapia cognitivo-conductual (especialmente la técnica de exposición interoceptiva, que consiste en exponerse de forma controlada a las sensaciones físicas temidas) con, cuando está indicado, tratamiento farmacológico.
Los fármacos más usados son los ISRS (antidepresivos que regulan la serotonina), que reducen la frecuencia e intensidad de las crisis, y las benzodiacepinas para el alivio agudo, siempre con criterio y de forma limitada en el tiempo. La combinación de psicoterapia y medicación tiene los mejores resultados en el trastorno de pánico moderado-grave.
El objetivo no es solo reducir los ataques, sino recuperar la libertad de movimiento y de vida que el miedo al pánico estaba limitando.
Autoría
Dr. Ricardo Valdés Arribas
Psiquiatra y psicoterapeuta · Codirector médico
Nº col. 38520
Especialista en Psiquiatría (Benito Menni CASM) y psicoterapeuta. Máster en Psicopatología Clínica y Forense. Codirector médico de Riva Medic. La misma persona en el diagnóstico y en el acompañamiento.
Referencias científicas
- [1]Craske MG, Stein MB. Anxiety. The Lancet, 2016. DOI: 10.1016/S0140-6736(16)30381-6
- [2]Duits P, Cath DC, Lissek S, Hox JJ, Hamm AO, Engelhard IM, et al. Updated meta-analysis of classical fear conditioning in the anxiety disorders. Depression and Anxiety, 2015. DOI: 10.1002/da.22353
- [3]Pompoli A, Furukawa TA, Imai H, Tajika A, Efthimiou O, Salanti G. Psychological therapies for panic disorder with or without agoraphobia in adults: a network meta-analysis. Cochrane Database of Systematic Reviews, 2016. DOI: 10.1002/14651858.CD011004.pub2
- [4]Roy-Byrne PP, Craske MG, Stein MB. Panic disorder. The Lancet, 2006. DOI: 10.1016/S0140-6736(06)69418-X
- [5]Bandelow B, Michaelis S, Wedekind D. Treatment of anxiety disorders. Dialogues in Clinical Neuroscience, 2017. DOI: 10.31887/DCNS.2017.19.2/bbandelow
- [6]Mitte K. A meta-analysis of the efficacy of psycho- and pharmacotherapy in panic disorder with and without agoraphobia. Journal of Affective Disorders, 2005. DOI: 10.1016/j.jad.2005.05.003
Resolvemos tus dudas
Dudas habituales sobre este tema. Si la tuya no está, escríbenos por WhatsApp.
En la práctica casi nunca. Un ataque de pánico aislado se resuelve en urgencias con valoración, electrocardiograma y unas horas de observación, y termina en alta el mismo día con derivación ambulatoria. El ingreso se plantea por el contexto, no por la crisis: riesgo de suicidio, duda diagnóstica que exija observación, consumo de sustancias u otra patología descompensada.
Las que hagan falta, pero repetir la visita con pruebas siempre normales es en sí mismo una señal. Cuando eso ocurre tres o cuatro veces, lo que falta no es otra prueba: falta una valoración psiquiátrica programada que aborde el patrón completo y rompa el circuito.
No. Por muy intensa que sea la sensación, un ataque de pánico no daña el corazón ni el cerebro y no provoca la muerte. La sensación de muerte inminente forma parte del cuadro, y es justamente uno de los síntomas, no una premonición. Lo que sí conviene es haber descartado antes una causa médica la primera vez.
No. Por intensos que sean los síntomas, un ataque de pánico no produce daño físico. El corazón no va a fallar, no te vas a desmayar (en realidad el mecanismo fisiológico hace que sea muy improbable), y no te vas a «volver loco». Lo que ocurre es muy desagradable, pero no es peligroso.
El pico de intensidad suele alcanzarse en menos de 10 minutos. La duración total del episodio es generalmente de 10 a 20 minutos, aunque puede extenderse. Es temporal en todos los casos.
Sí, existe el ataque de pánico nocturno: la persona se despierta de forma brusca con los síntomas típicos. Es menos frecuente que el diurno pero ocurre, especialmente en personas con trastorno de pánico.
La vergüenza es una respuesta comprensible pero que no ayuda. Los ataques de pánico no son visibles para los demás de la forma en que los sientes internamente. Y aunque lo fueran, es una respuesta fisiológica, no un signo de debilidad.
Sí. Con el tratamiento adecuado (psicoterapia, especialmente TCC con exposición, y medicación si está indicada), la mayoría de las personas con trastorno de pánico logra una reducción significativa o desaparición de los episodios y recupera su funcionamiento normal.
Con tratamiento, sí. Sin tratamiento, el riesgo es que la evitación vaya restringiendo progresivamente las actividades. Por eso tratarlo pronto es importante: evitar que el área de vida se encoja.
¿Tienes alguna otra duda?
Contacta con nosotros y te ayudamos a resolverla antes de reservar.
Si los ataques se repiten, no tienes que aprender a vivir con miedo.
El Dr. Ricardo Valdés evalúa el patrón completo y diseña contigo un plan para recuperar la libertad que el pánico te está quitando.
Continúa informándote
Artículos relacionados
Servicio en Riva Medic
Ansiedad: cómo la tratamos en consulta

Síntomas de la ansiedad en el cuerpo: por qué aparecen y qué hacer
Mucha gente llega a consulta por el cuerpo, no por la cabeza: el corazón se acelera, cuesta respirar, el estómago se cierra. La ansiedad se siente físicamente porque activa el sistema de alarma del organismo. Aquí explicamos qué síntoma corresponde a qué mecanismo, qué conviene descartar primero y qué puedes hacer mientras tanto.
Leer artículo
Nudo en la garganta sin dolor: por qué aparece y cuándo es ansiedad
Notas un bulto o una presión en la garganta, pero tragas bien y no duele. Se llama globo faríngeo y es uno de los motivos de consulta más frecuentes en otorrinolaringología. Detrás puede haber reflujo, tensión muscular, causas locales o ansiedad. Aquí explicamos cómo se distinguen y qué señales obligan a consultar.
Leer artículoServicio en Riva Medic
Psiquiatría y psicoterapia en Riva Medic